LA LACTANCIA MATERNA

 

En el año 2001, en la 54ª asamblea de la Organización Mundial de la Salud y tras un proceso de consenso basado en pruebas científicas, se llegó a la recomendación de ampliar la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, modificando la recomendación anterior que se   hasta los 4 a 6 meses. La asunción de dicha recomendación, no obstante, varía entre unos países y otros, sin depender exclusivamente de las condiciones económicas, de los recursos y calidad de los alimentos o de la disponibilidad y calidad de los sistemas de salud. No obstante, la polémica desde entonces, se centra en la conveniencia de introducir otros alimentos a los 4 meses o hacerlo hasta los 6 m. Actualmente está suficientemente contrastado el hecho de que la mejor alimentación para el bebé durante los 4-6 primeros meses de vida es la lactancia materna. La leche humana contiene todos los nutrientes necesarios para su desarrollo (proteínas, azúcares, grasas), en el amamantamiento se generan hormonas como la oxitocina con grandes beneficios para la madre, el hijo y el vínculo especial que se establece entre ellos. Previene algunas enfermedades como la obesidad, la diabetes o el asma y contribuye a la creación de anticuerpos que protegen al bebé de infecciones. Su temperatura es la justa y se absorbe y digiere mejor que las leches preparadas, ya que está adaptada al nivel de maduración del intestino del bebé, favoreciendo las deposiciones regulares y evitando los gases. Además de esta significativa función nutricional, el desarrollo de la lactancia materna  permite sentar las bases para la creación del primer vínculo emocional con la madre, porque la propia posición permite una conexión y cercanía con el bebé que facilita la comunicación entre ambos a través del tacto, olfato y las miradas.

No obstante, es preciso contar con servicios de maternidad adecuados que aumenten el inicio de la lactancia materna exclusiva, pero además, contar con sistemas de salud que apoyen a las madres en la continuidad hasta los 4-6 meses o más tiempo si lo desean.

 

Para la madre la lactancia materna lleva implícitos algunos beneficios o ventajas como son la mayor facilidad para la pérdida del peso excedente, los bajos costes y la comodidad en la alimentación del bebé.

 

Pero también debe cumplir una serie de condiciones para que los beneficios de la lactancia materna sean máximos:

 

  • La alimentación. Además      de una ingesta suficiente de líquidos, la madre debe procurar mayor aporte      de calorías, teniendo cuidado de su dieta y evitando la ingestión de      sustancias como el alcohol u otros-drogas; en la mayor parte de las      ocasiones, por ejemplo, las dietas vegetarianas necesitan aportes extra de      Vitamina B12, imprescindibles para el crecimiento y la organización      neuronal del cerebro del bebé.
  • El estado emocional de la madre también influye. Así son frecuentes las situaciones estresantes      consecuencia del modo de vida. La ansiedad personal que caracteriza a      algunas madres que trabajan fuera de casa y tienen que hacer verdaderos      malabares para cumplir los horarios y compatibilizarlos con la lactancia. En      estos casos, la lactancia mixta suele ser una opción.
  • Control de la situación:      un lugar cómodo, tranquilo, que favorezca situación relajada para ambos      (niño y madre) y una posición que facilite la ingesta y la comunicación.

 

A medida que el niño crece y durante el primer año, descubre los objetos y se interesa por ellos, a través de la manipulación y el uso coordinado de los sentidos, aprende de sus características y desarrolla esquemas de acción que le permiten relacionarse con el medio que le rodea. También aprende a orientarse en el espacio primero con su propio cuerpo y después nociones como distancia, tamaño…etc, Estas necesidades paralelas al desarrollo emocional y social (relación de apego e introducción de otros adultos), precisan de momentos de cercanía del adulto y de exploración, conductas a veces contrarias pero complementarias y ambas necesarias. En estas funciones, el padre también puede participar asumiendo su rol y la parte proporcional de responsabilidad que le toca para estimular y crear las condiciones que favorezcan un buen desarrollo general y socioemocional.

Según los expertos, un 90 % de las madres lactantes podrían dar el pecho a sus hijos, siempre que ellas quieran y solamente el 10 % no podrían por padecer alguna patología: dificultades en el niño para la succión, problemas digestivos, nacimiento prematuro, estado físico…; problemas de salud de la madre como lesiones, enfermedades o infecciones…etc.

Además hay circunstancias personales y laborales de la madre que impiden compatibilizar los horarios y también la decisión personal de la madre de no amamantar a su hijo habiendo recibido la información de su conveniencia.

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES:

 

  • Son frecuentes mujeres que tienen dolor, no tienen leche o      simplemente  sienten rechazo. Es      estos casos, es bien sabido que puede transmitir ansiedad y tensión al      bebé. Así se reivindica con frecuencia que la lactancia va más allá de la      nutrición.

 

  • La lactancia materna en sí misma no garantiza la estimulación ni      tampoco la seguridad emocional o el establecimiento del apego seguro. Si bien      en los primeros meses la hora de la alimentación es uno de los momentos      propicios para establecer la relación diádica, no es el único: cambios de      pañal, el baño, los diálogos y los momentos compartidos con el bebé que      favorecen la estimulación. Pronto el bebé solicitará mucha más atención, alcanzará      mayor nivel de alerta y mostrará mayor intencionalidad en la respuesta a      todo lo que le rodea.

 

  • Hay niños que desarrollan malos hábitos de sueño porque las      madres les dan de mamar en los despertares durante la noche, por pura      comodidad, impidiendo la adquisición de una adecuada estructura de sueño,      con las consecuencias que esto conlleva: desatención, irascibilidad,      excesiva actividad…etc. Conforme pasan los meses, el bebé tiene que      regularizar los ritmos de sueño y alimentación. Como sabemos, el pecho      suele ser un recurso para tranquilizar a los bebés en los despertares y      facilitar la recuperación del sueño instaurando patrones poco maduros tanto      de sueño como de alimentación.

 

  • La alimentación del bebé debe cumplir una serie de condiciones      (ya sea lactancia materna o artificial) que incluyen además de la      nutrición otros aspectos como momento especial de interacción madre/niño o      padre/niño (en el caso de la lactancia artificial)  con el fin de que constituya un momento      propicio para el establecimiento del vínculo seguro y estable. Sería      restrictivo, injusto, limitado y superficial considerar la relación      lineal: lactancia materna= buena madre, lactancia artificial= mala madre.  ¿Deberíamos pensar que las madres no      biológicas no pueden ser buenas madres?

 

  • Si bien es cierto que el sistema olfativo juega un importante      papel en el establecimiento del apego, también lo es el hecho de que la      ausencia de lactancia materna no impide el apego. La lactancia materna no      puede ocultar ni evitar disfunciones en el desarrollo y establecimiento      del vínculo que incluye además aspectos afectivos.

 

Se debería reivindicar por un lado, sistemas de salud que apoyen la lactancia materna y sistemas laborales que no impidan su continuidad hasta los 4-6 meses como alimentación exclusiva en caso de que la madre así lo haya decidido.

 

CONCLUSIÓN:

Los niños necesitan tiempo, juego, diálogos compartidos, miradas, horarios fijos, novedades (descubrir alimentos, espacios, objetos y nuevas experiencias), explorar, experimentar, además de la alimentación sea ésta del tipo que sea.

Se deberían respetar todas las opciones de la madre respetando las creencias, opiniones y la libertad de elección una vez que estén garantizados, como hemos apuntado anteriormente, los sistemas de información y apoyo. Nadie debería juzgar las elecciones personales de los demás porque son diferentes a las propias.

Por último hay que considerar que la maternidad y la paternidad es una condición para toda la vida que comienza en el nacimiento y tiene una continuidad exigiendo planteamientos claros con respecto a lo que pretendemos hacer con la educación de nuestros hijos e hijas.

 

 

Referencias en la red:

 

http://pablorpalenzuela.wordpress.com/2011/01/16/efectos-negativos-de-la-lactancia-materna-exclusiva-y-prolongada/

 

http://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S1020-49892001000600001&script=sci_arttext

 

http://www.who.int/nutrition/topics/exclusive_breastfeeding/es/index.html  Recomendaciones de la OMS

 

ttp://www.elblogalternativo.com/2010/10/20/13-consejos-para-que-fracase-tu-lactancia-materna-y-la-replica/

 

 

DEDICADO A BEA, ISABEL, MARÍA… Y A TODAS AQUELLAS MUJERES QUE LUCHAN POR SER BUENAS MADRES Y A LOS PADRES QUE SE IMPLICAN Y COMPROMETEN, DÁNDOLES MUCHO AMOR A SUS HIJOS E HIJAS CON O SIN LECHE MATERNA.

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