Las Funciones Ejecutivas: Orientaciones para su estimulación en edades tempranas.

La visión actual de la neuropsicología en relación a las capacidades cognitivas y su desarrollo se basan en las funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas ayudan  a percibir lo que hay en el exterior y ejecutar acciones complejas con un objetivo.

Para comprender qué son las funciones ejecutivas diríamos que son las que organizan y definen la conducta en relación con el medio que rodea al individuo. Las funciones ejecutivas se modifican a través del desarrollo neuropsicológico (teniendo en cuenta la modificación de estructuras cerebrales y los sistemas de interconexión) y de los cambios que se producen en la interacción del individuo con el medio que incluye los procesos afectivos, emocionales y de socialización.

Las estructuras cerebrales a las que hacíamos alusión son por un lado, la región prefrontal que incluye los objetivos, pensamiento y la conducta correcta y efectiva, y por otro, la información del sistema límbico y sus diferentes conexiones. De esta manera se integran además procesos emocionales y motivacionales que tienen relación con la puesta en marcha de mecanismos de inhibición de la conducta y búsqueda de respuestas razonadas y reflexivas, evitando las conductas impulsivas y socialmente inadecuadas.

De la maduración y desarrollo del córtex prefrontal depende la organización temporal de la conducta y la activación de la inhibición como mecanismo cognitivo que ocurre alrededor de los 5 meses y que se completa con la activación de otras áreas como la motora suplementaria alrededor de los 8 meses favoreciendo la conexión interhemisférica  que permitirá al niño asociar  unas informaciones unas con otras. Pero además de estos hitos del desarrollo tienen lugar los procesos de mielinización, crecimiento celular y dendrítico, conexiones sinápticas y la activación de sistemas neuroquímicos. Estos cambios estructurales y funcionales del cerebro durante los primeros años son especialmente relevantes en el desarrollo de las competencias cognitivas y en las funciones ejecutivas además de la interacción con el medio realizando un proceso de retroalimentación en el cual todo evoluciona y se enriquece.

Sería este un aspecto a considerar en los modelos de estimulación tanto individual como escolar y familiar.

En edades preescolares se adquieren habilidades y conocimientos básicos como el control de la atención, la planificación, la resolución de tareas y la adquisición de conocimientos, la resistencia a distractores, … siendo ya en estas edades donde se pueden evidenciar algunos trastornos del desarrollo.

Así pues, el desarrollo de las funciones ejecutivas es de vital importancia para el desarrollo cognitivo, para la adaptación social y para el futuro aprendizaje.

La profundización en los mecanismos de interconexión y el análisis de dichas estructuras no es motivo de nuestro artículo. Nuestro objetivo es conocer cuáles son las conductas de las funciones ejecutivas y cómo se pueden estimular en los primeros años desde la actividad cotidiana tanto en el hogar como en la escuela infantil.

El niño durante los primeros años de vida se relaciona con el medio y recibe tal cantidad de información que le exige cada vez más capacidad para controlar la atención, tomar decisiones y coordinar sus acciones para poder gestionar toda la información y avanzar en el desarrollo.

Cuando se habla de funciones ejecutivas, la atención es uno de los aspectos más importantes. Si no hay atención no puede haber elaboración, ejecución, inhibición, procesos de memorización, y, sin datos previos la conducta no es fruto de la organización y el control. Es la atención y su funcionamiento objeto de estudio en relación con su influencia en numerosos problemas de desarrollo: trastornos como el TDAH, TGDs y retrasos.  De esta manera, el niño desde muy temprano tiene que ser capaz de atender a los estímulos relevantes e inhibir la atención, desechando, a su vez, los estímulos irrelevantes. De no ser así,  la relación del niño con el medio sería producto de la saturación y el caos.  Pero además y desde el primer año de vida, realiza conductas intencionadas, inicia la representación ( noción de permanencia del objeto, procesos representacionales, acciones simbólicas y lenguaje), aprende a autorregular su comportamiento con la ayuda del adulto y desarrolla paulatinamente capacidades de planificación de tareas e inicia interacciones sociales adaptando de forma básica su conducta a la conducta de demás.

Si hablamos pues de desarrollo cognitivo, las funciones ejecutivas son importantes ya que permiten regular la cognición y además:

– Actuar de acuerdo con nuestra intencionalidad, con nuestros objetivos.

– Almacenar información en nuestra mente (representación).

– Considerar y organizar distintas alternativas de acción (lógica).

– Elaborar el conocimiento.

– Tomar decisiones y planificar nuevas acciones teniendo en cuenta el pasado y el futuro.

– Rendir en la escuela y adaptarse socialmente. [1]

 

Las funciones ejecutivas consisten en:[2]

  • Dirigir la Atención hacia una información específica inhibiendo los estímulos no relevantes.
  • Reconocer los patrones de prioridad: reconocer las jerarquías y significado de los estímulos que percibimos.
  • Formular una intención, un objetivo: reconocer y seleccionar las metas que nos planteamos.
  • Plan de consecución o logro: análisis de las actividades necesarias, reconocimiento de las fuentes y necesidades, elección de estrategias.
  • Ejecución del plan: iniciar o inhibir actividades, valorar el progreso, modificar las estrategias según la prioridad del plan, mantener la secuencia de actividades y el esfuerzo.
  • Reconocimiento del logro: reconocer la necesidad de alterar el nivel de la actividad, cesarla y generar nuevos planes.
  • Estrategia y Planeamiento:
    • Controlar el desarrollo de otros procesos cognitivos.
    • Flexibilidad o adaptación de la conducta a los cambios en el ambiente.
    • Luchar contra distracciones involuntarias, es decir, inhibir información no relevante.

Desde muy temprano podemos observar alteraciones de las Funciones Ejecutivas. Algunos niños muestran dificultad en el mantenimiento de la atención hacia un estímulo; realizan la tarea de forma desordenada; se distraen con mucha facilidad; no aplican estrategias en la resolución de problemas (manipulaciones básicas en las que no modifican los esquemas, perseveración, repeticiones…); realizan acciones en las que parece no haber una planificación previa yendo de un lugar a otro sin un objetivo aparente y sin materializarse en esquemas concretos de acción con o sin objetos;  tienen mucha dificultad para aceptar pequeños cambios en las rutinas y se sienten perdidos ante nuevas situaciones mostrando o excesiva inhibición o impulsividad; no terminan las tareas cuya longitud en el tiempo está adecuada a su edad y los otros niños sí lo hacen; no atienden a la lectura de un cuento y se cansan enseguida de todas las actividades; tienen problemas en el establecimiento de vínculos afectivos nuevos…etc.

Es importante identificar este tipo de comportamientos para conocer a los pequeños y  realizar un diagnóstico funcional que nos permita intervenir de forma preventiva.

 

ORIENTACIONES:

  • Estimular las protoconversaciones y conversaciones de manera que la posición del niño permita contacto directo y cercano con la mirada. Dar tiempo a que el niño responda escuchando activamente.
  • Colocar al niño cerca del adulto cuando éste realice tareas rutinarias (preparar su comida, preparación del baño…) verbalizando todos los pasos de la actividad con adecuado lenguaje y entonación para llamar su atención.
  • Realizar guía de las acciones del niño, explicitando claramente el comienzo y el fin de la tarea.
  • Anticipar las acciones a realizar dejando claro el objetivo: “ahora vamos a…..”. Preparar la escena, los materiales, la situación.
  • Después de la tarea o de un acontecimiento, evocar verbalmente lo que ha pasado paso a paso.
  • Preguntar al niño sobre su propia acción: “¿qué vas a hacer?”
  • Mostrar al niño durante el juego cómo buscar otras soluciones ante un problema o ante una dificultad. Enseñar al niño a aceptar el error y seguir hacia delante.
  • El adulto deberá mostrar modelos flexibles en su propia acción y actitud ante las tareas.
  • A través de actividades como la lectura de cuentos, procurar que aumente el tiempo de atención mantenida del niño.
  • Controlar la duración de las actividades a la capacidad de atención del niño y a su edad para ir ampliándola.
  • Hablar al niño siempre desde distancias cortas, mirándole a los ojos para garantizar el mantenimiento de la atención. El adulto hará lo mismo cuando el niño le hable.
  • Ayudar al niño en la autorregulación emocional (ver artículo Autorregulación emocional), fundamental para el aprendizaje de conductas de inhibición y autocontrol.

En la Escuela Infantil, todos estos aspectos son de vital importancia y deberán estar contemplados en la programación curricular dentro de la metodología didáctica.

Para más referencias:

www.neurologia.com

 

[1] Formatos interactivos y funciones ejecutivas en el desarrollo temprano.S. Sastre-Riba a, N. Merino-Moreno a, M.L. Poch-Olivé b. REV NEUROL 2007; 44 (Supl 2): S61-S65

[2] Sandra Vanotti.  Neuropsicología Hoy. Boletín Informativo. www.neuropsicologiahoy.com

 

 

2 comments to Las Funciones Ejecutivas: Orientaciones para su estimulación en edades tempranas.

  • Aurora Portero

    Muy bien explicado Julia y muy interesante de la inteligencia ejecutiva encargada de dirigir todas las capacidades del ser humano en pro de un buen comportamiento que se tiene que aprender.
    Muchos trastornos cerebrales que afectan al conocimiento socio-emocional, se reconocen como afecciones susceptibles de mejora gracias a los estímulos del entorno y a la plasticidad cerebral para modificar, compensar aprendizajes.
    El problema es que muchos niños totalmente normales encajan hasta cierto punto con la descripción de algunos síntomas de los trastornos del desarrollo.
    La capacidad para mantener la atención y quedarse quieto durante períodos más o menos prolongados, se desarrolla paulatinamente; además, casi todos los niños son por naturaleza activos y se distraen a menudo, especialmente en los primeros años, con todo lo que les rodea.
    Debemos tener en cuenta que para mantener la atención, es que ciertas partes de los lóbulos frontales hayan alcanzado un determinado nivel de madurez.
    Hay otros factores importantes que afectan a los procesos cerebrales responsables del aprendizaje óptimo:
    - El ciclo sueño-vigilia es parte imprescindible de los ritmos circadianos del sistema corporal.
    - La sensación de bienestar.
    - La actividad física para mejorar la circulación del oxígeno hacia el cerebro.
    - La comida con la ingesta de nutrientes de una dieta apropiada, que faciliten la producción de las sustancias químicas beneficiosas para el buen funcionamiento intelectual, para la planificación y control de la atención y de la acción.

    • Muchas gracias Aurora por tus interesantes explicaciones que vienen a enriquecer el artículo. Yo no quería entrar en los aspectos que mejoran el aprendizaje por centrar el tema en las FFEE, pero es cierto y, la experiencia nos ha demostrado la importancia del sueño, estabilidad emocional y la alimentación equilibrada para el desarrollo de las capacidades para el aprendizaje. Ya sabes lo que yo insisto en todos esos temas. Un saludo afectuoso y gracias de nuevo

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