La alimentación-aspectos educativos. (Parte III)

Qué hacer ante conductas como tirar la comida, jugar con ella, vomitar…?
Lo primero que necesitamos para comer es hambre. Un niño atiborrado de chucherías no comerá aunque le presentemos un manjar, ni siquiera permitiéndole que elija el menú.

Cuando preparamos la situación: comemos juntos y en familia, tenemos en cuenta todos los aspectos anteriores y establecemos rutinas, los niños saben qué va a suceder y es más difícil que presenten actitudes inadecuadas.
Los modelos adultos son importantes: un menú para todos, actitud de probar, hábitos adecuados. ¿Cómo podemos pretender que los niños acepten una dieta variada, con comportamientos positivos y control emocional si los adultos no lo hacen?..Lógicamente esto es imposible.
Es frecuente encontrar adultos que no comen fruta, que están a dieta, que comen de pie y con rapidez, los turnos “cuarteleros”, los alimentos preparados…la vida actual nos exige demasiado. Hay que establecer prioridades: o cenar los adultos solos para “estar tranquilos” aunque sea a las 12 de la noche, o bien cenar todos juntos y a las 9…es nuestra decisión. A veces por “estar tranquilos” renunciamos sin darnos cuenta a momentos importantes para la vida familiar y la educación de nuestros hijos.
Si establecemos así las rutinas, cuando sean más mayores continuarán comiendo solos, antes que los adultos y se retirarán a su habitación con los videojuegos, chateos o viajes por Internet…fuera totalmente de control. Estos momentos que podríamos utilizar para compartir con ellos, hablar, atender, educar…se convierten en momentos para separar, estar solos y fuera de control. Luego nos quejaremos: no los conocemos, no hablamos, “no me cuenta nada”…

Pero volvamos a los niños pequeños. Intentaremos resolver las situaciones que se pueden presentar:

1. Jugar con la comida. Este es el problema menos grave. Los niños pequeños juegan con todo, es lo suyo y así aprenden. Podemos permitirles cuando son pequeños (entre 9 y 14 meses) coger con las manos pequeños trozos y llevárselos a la boca. A esa edad les cuesta mucho utilizar el tenedor. No obstante, no debemos olvidar que se aprende con la práctica y, en definitiva nuestro objetivo es que aprendan a comer y a utilizar los instrumentos.
Si bien es cierto que los dos primeros años aprenden a través de los
“Eso no se hace, estamos comiendo…cuando terminemos jugaremos” “¡qué bien sabes comer con la cuchara!”. Si las cosas se ponen feas y el niño o niña insiste en el juego: CALMA, retirar el plato y esperar, sin enfadarse, un cambio de actitud. Volver a acercar el plato para que continúe comiendo. ¿Cuántas veces? NO MÁS DE TRES. A la cuarta dar por terminada la cena o comida. Cuanta más calma más efectividad.

2. Tirar el plato o volcarlo sobre la mesa. Es una conducta bastante frecuente. Al adulto le saca de quicio ver las letras de la sopa por la mesa, en el suelo, dentro del vaso de agua….Los niños aprenden muy pronto que esta situación genera alerta y atención por parte del adulto.
Ante un comportamiento así: NO PERDER EL CONTROL, poner otro plato con sopa o recoger la tortilla que está derramada sobre la mesa y ponerla de nuevo dentro del plato (si no queremos tomar la actitud más dura: dar por terminada la comida). ¿Cuántas veces? Dependiendo de la capacidad de control del adulto pero nunca más de 3.
Cuando damos por terminada la comida hay que ser firmes y coherentes (esto no quiere decir estar enfadados y mantener el enfado mucho tiempo). La consecuencia de tirar la comida es que “ya no hay comida”. No castigar al niño “a la cama” sin cenar ya que se supone que ir a dormir no es un castigo. El niño deberá esperar en la mesa hasta que todos terminemos, no le recordaremos el resto del tiempo lo “mal que se ha portado” para evitar que su comportamiento se convierta en un modo de conseguir atención. Por supuesto, no le incluiremos en la conversación. Tampoco “rellenaremos con leche” para evitar que aprenda que “no importa si ceno o no, luego me dan leche que es rica, cómoda para tomar y no exige ningún esfuerzo”. Si el niño o niña es inapetente, es más duro de aplicar pero todavía es más importante si queremos que aprenda a comer y coma de todo.
Luego el niño/a tendrá hambre, pero hay que aguantar el tipo y no darle nada hasta la siguiente comida. Educar es costoso y a veces no es fácil.

3. Vomitar. Hay niños y niñas que aprenden pronto a vomitar para conseguir la atención y el control de los adultos. Cuanto más vomitan más facilidad tienen para hacerlo. Por eso, hay que erradicar estos comportamientos lo más pronto posible.
Los niños y niñas vomitan cuando no les sirven “otras tácticas” para salirse con la suya que suele ser llamar la atención, “saltarse un plato” y conseguir que le pongan lo que le gusta más.
La primera pauta a seguir es no asustarse ni perder la calma. Podemos pedirle que nos ayude a limpiar lo que ha ensuciado (así “repara” de alguna manera lo que ha hecho).
Esperaremos un rato hasta que se tranquilice y le ofreceremos un nuevo plato (del mismo alimento que ha vomitado). Si no quiere, no le daremos más ni intentaremos convencerle, suponemos que no tiene hambre y que ha concluido la comida. En la siguiente no compensaremos con mayor cantidad o cosas que le gusten.
Por supuesto, debe permanecer en la mesa hasta que se termine la comida y no le incluiremos en la conversación.
En estos casos siempre hay que “asumir” que no tiene hambre y…sobre todo mostrar calma y no enfadarse.

No debemos olvidar que cada niño es diferente, que no crecerá más cuanto más coma y que tenemos que enseñarle que comer es agradable y que la comida no puede ser objeto de sus caprichos.

1 comment to La alimentación-aspectos educativos. (Parte III)

  • Aurora Portero

    Encantada con tus orientaciones, Julia. Actualamente me siento presionada por unos padres de una niña nueva que se niega a comer, rechaza mi aproximación física poco a poco disminuye está reacción. Le comento a los padres que no se ha adaptado aún a la escuela, pero como ha perdido peso están preocupados. Van reconociendo que que es una niña dificil, según el padre desde que nació, quieren educarla sin equivocaciones de manera, (Él mismo le pone juguetes, cuentos de pegatina, le comento que no es lo apropiado) coordinada con la escuela. Se ha conseguido que la niña se siente en la silla, no llore, observe a los demás, vea los alimentos en el mismo orden que los niños. Si le intento dar, grita, llora, se retuerce. He debido cometer ya algunos fallos para que los padres estén más tranquilos, me voy a reunir proximemente con ellos. Dame algún consejo para no equivocarme a pesar de mi experiencia.
    Gracias, un saludo:
    Auroa de la e.i.m. Los Vientos

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