La alimentación – aspectos educativos (Parte I)

La alimentación es una de las actividades que posibilita la reunión con toda la familia. Los niños/as  pueden compartir este momento con los padres desde que son muy pequeños aunque necesiten una pequeña ayuda.

Es curioso, no obstante, que optemos los padres, en general, por separar al niño o niña de la situación, convirtiéndose en un momento conflictivo. Los comportamientos negativos suelen aumentar porque el adulto le dedica atención exclusiva cumpliéndose esta relación: a peor comportamiento más atención y más tiempo. A mayor tiempo, peor comportamiento.

Considerar la alimentación como un momento propicio para la comunicación ha dejado de ser importante dentro de la familia.

Como nuestro objetivo son los niños y niñas pequeños nos referiremos aquí a ellos, pero siempre desde un punto de vista educativo, dejando los aspectos de nutrición a otros especialistas.

¿Por qué tiene que ser objeto de reflexión este tema? ¿Qué aprenden los niños en el momento de comer?

  • Habilidades y destrezas, coordinación y precisión: control postural, destrezas para el desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje que se derivan de la masticación y control de la salivación; habilidades de manejo de los instrumentos que se utilizan: cuchara, tenedor y cuchillo; trasvasar líquidos de un recipiente a otro…
  • Conocimiento del medio físico: los alimentos y sus procesos de transformación
  • Desarrollo sensorial (capacidad gustativa, ampliar y disfrutar de distintos sabores)
  • Desarrollo social: entender los gustos propios y los de los demás; colaborar en tareas comunes, saber esperar, respetar turnos, compartir, valorar el esfuerzo de los demás y el suyo propio.
  • Desarrollo de habilidades de comunicación: ampliar el vocabulario, pedir las cosas por favor, dar las gracias, escuchar, dialogar
  • Desarrollo de funciones cognitivas: lógico matemáticas (correspondencia uno a uno, orden, repartir…); capacidad de atención e imitación; flexibilidad (aceptar cambios).
  • Autonomía y autoestima: sentirse bien, ser capaz de hacer las cosas por sí mismo…
  • Valores como el cuidado del medio ambiente, aprovechamiento de los recursos, valorar el esfuerzo y cuidado en la preparación, igualdad de género en las labores del hogar…

¿Por qué hemos renunciado a esta riqueza que ayuda a construir, entrenar y consolidar tantas habilidades y aprendizajes?:

Prisas, prisas, prisas….

La alimentación es un momento placentero, propicio para hablar con los niños y conocerlos, para compartir experiencias y establecer relaciones positivas. La familia no debe renunciar ni delegar en la escuela esta responsabilidad.

Evitar el conflicto que genera el adulto frente al niño: el niño tiene que comer pronto, mucho y de todo. El adulto está para vigilar y atender en exclusiva al niño: los juguetes, la TV, un cuento, carreras por el pasillo o por el parque… ¿no será esta la causa de tantas manías y caprichos de los niños y niñas con la alimentación? ¿No estaremos enseñando a nuestros hijos a comer como un acto mecánico que debe hacerse deprisa y sin reparar en lo que comemos y cómo lo comemos?

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