Cómo Identificar y Manejar las Rabietas

Cada vez es más frecuente el comentario de los padres de niños pequeños “no  puedo con él” “mi hijo me pega, ¿qué tengo que hacer?”. Escuchar esto a padres de niños de menos de 4 años pone los pelos “de punta”.

         Una de los sucesos más frecuentes durante los 3 primeros años de vida son las rabietas. Intentaremos dar orientaciones para identificar y manejar las rabietas, con la idea de contribuir al desarrollo emocional adecuado del niño/a.

        Todos podemos identificar una rabieta, sobre todo los padres. La rabieta es la manifestación de una explosión de ira y frustración, con conductas de pataleos, chillidos, llanto exagerado y, a veces, conductas de romper, tirar, morder, agredir …

        Como hemos dicho, las rabietas son muy frecuentes: entre 50-80 % de los niños de 2-3 años tienen rabietas al menos una vez a la semana y entre el 10 y el 30% al menos diariamente.  y son parte del desarrollo emocional. Ya sabemos que la frecuencia no es un consuelo, pero ayuda saber que no solamente le pasa a nuestro hijo o hija. Ocurren entre los 18 m (a veces antes) y los 4 años y a veces, hasta la edad adulta, claro que entonces no debemos hablar de rabieta sino de explosión de ira y hostilidad.

        Lo primero que se observa en una rabieta es la imposibilidad de razonar, de escuchar. Por eso y, de acuerdo con las teorías de afrontamiento de la hostilidad, durante el episodio no tiene sentido intentar razonar con el niño/a, ni hacer peticiones de calma. Pero ¿qué hay que hacer? ¿esperar a que se le pase?, ¿quiere esto decir que no podemos hacer nada?…No solamente podemos, sino que debemos manejar las rabietas con habilidad, cuidado y, sobre todo paciencia. De la respuesta del medio depende su superación.

        Tendremos que saber que no todos los niños tienen rabietas y que no influye ni el sexo, ni la clase social aunque sí parece que tengan relación con el temperamento. A los padres nos gusta exhibir niños y niñas tranquilas pero a veces son necesarias las explosiones de ira como forma de protesta ante un medio excesivamente exigente o perfeccionista. Esto no quiere decir que debamos prescribir las rabietas, pero podemos entender que son una forma de rechazo al orden externo.

        Como adultos, a veces tenemos que tener ataques de rebeldía, para mejorar el mundo. Eso sí, tenemos que ser capaces de exponer nuestra negativa de forma adecuada y serena. Esto es lo más difícil y lo que, en definitiva tienen que aprender los niños.

¿Cuáles son las causas de las rabietas o cuáles son los factores que contribuyen a su aparición y mantenimiento?

A.     El niño pequeño no puede controlar las emociones negativas de ira o frustración. Por un lado no saben identificar las emociones que sienten, no pueden explicarlas porque su nivel de lenguaje no se lo permite y tampoco su capacidad de introspección y reflexión. Por otro lado, no saben demorar sus deseos, ni conocen en qué aspectos pueden decidir y en cuáles no. Tienen además unos deseos imperiosos de hacer las cosas por sí mismo, incluyendo la toma de decisiones: cuándo comer, cuándo ir a dormir, qué comer, qué vestirse, a dónde ir, con quién…etc. También tienen necesidad de saber hasta dónde llega su voluntad y su poder. Así pues, deben ir aprendiendo todas esas cosas para que las rabietas desaparezcan. Si no es así, las rabietas se mantienen durante años y causas problemas de social.

B.     El temperamento es la parte de la personalidad con la uno nace. Hay muchos niños y niñas que, desde que nacen, tienen muestras de temperamento “difícil”. Son menos consolables, les cuesta más adaptarse a las situaciones, son obstinados, tienen reacciones exageradas tanto de alegría como de enfado, etc.  Estos niños exigen mucha más paciencia en su educación, pero no tienen por qué desarrollar problemas de inadaptación social, al contrario, pueden desarrollar capacidades de superación, persistencia, esfuerzo por conseguir metas, ser constantes, tenaces y estudiosos y afrontar con valentía los retos que les presenta la vida.

C.      Hay otra serie de factores que influyen en la aparición y, sobre todo en el mantenimiento de las rabietas. Estos factores externos son los únicos que podemos controlar si tenemos claro cómo y porqué es necesario su control. Estamos hablando de estilos educativos relacionados no solamente con el manejo de las rabietas sino con la manera en que el adulto decida afrontar la educación de sus hijos. No hablaremos aquí de los estilos educativos, pero sí hay que saber que los estilos despreocupados, sobreprotectores, incoherente o autoritarios no son los más adecuados para afrontar las rabietas. 

QUÉ HACER:

 1º Observe cuál es el motivo de la rabieta:

  • No querer hacer algo que se le pide (vestirse para salir, terminar de comer, ir a dormir….)
  • Imponer su voluntad (quiere lo contrario del adulto), lucha de poder (quiere los zapatos que no se le ofrecen)
  • Lo más frecuente: llamar la atención del adulto (mientras habla por teléfono, cuando vienen visitas, porque quiere que le compremos algo en el supermercado…)

 

2º En función del objetivo de la rabieta tendremos que actuar:

Si lo que pretende el niño es llamar la atención, conseguir lo que quiere o tomar decisiones que no le corresponden, lo que tendremos que hacer es EVITAR QUE CONSIGA SU OBJETIVO, es decir, retirar la atención (cuando la situación lo permite), no comprar lo que quiere, no hacer su voluntad. Esto está claro porque si la rabieta es un medio que utiliza para conseguir un fin, si lo consigue le estamos enseñando a seguir utilizándolo  porque le sirve.

No debemos darle muchas explicaciones, sobre todo en el momento álgido de hostilidad. Si pretendemos hablarle le estamos procurando atención y reforzando la rabieta, si le regañamos lo mismo.

Nunca debemos gritar o mostrar poco autocontrol. Si es así le estamos enseñando lo contrario de lo que pretendemos: conseguir que el niño nos imite y grite o pierda el control. El niño tiene que aprender a calmarse y autocontrolarse. lo que sólo lo conseguirá si le dejamos hasta que se le pase.

 

            Cuando la rabieta haya terminado, o bajado el nivel de hostilidad, podemos intentar darle alguna alternativa. El adulto tiene que disponer de más estrategias que el propio niño. Cuando son pequeños es fácil desviar su atención hacia otra cosa, pero, repetimos, cuando el nivel de hostilidad haya bajado.

 

            Siempre hay que “mantener el tipo”, es decir, no hablar enfadado, no recordar el motivo de la rabieta (evitar el “sermón” posterior), no hacer alusión a la misma para evitar que aparezca un nuevo ataque de ira.

 

Ahora bien, si la rabieta viene acompañada de conductas como tirar, golpear objetos o personas, dar patadas, etc. No se debe dejar de atender, se puede contener físicamente estando el niño de espaldas y sin decir nada, esperar a que el episodio se pase y que el niño se tranquilice.

Es evidente que cuando el episodio se presenta en lugares públicos, debemos retirarnos de allí con el niño o niña y posponer toda acción o explicación.

TÉCNICAS A APLICAR:

Como principio general hay que ATENDER a los niños y niñas, pasar tiempo con ellos. Si no es así, el niño ejercerá su derecho a tener la atención de los adultos de manera inadecuada como por ejemplo, rabietas frecuentes.

Reprimendas: En esta edad no son muy útiles las explicaciones excesivas. En realidad el adulto al dar explicaciones pretende “convencer” al niño para que cese el comportamiento. Cuando son pequeños las explicaciones tienen que ser claras y simples. Es cierto que, son menos censurables que el castigo físico que tenemos que desterrar DEFINITIVAMENTE. Hay que decir No y mantenerse, dar alternativas. cerca del niño/a, especificando la conducta y sin calificar. Describir emociones y mostrar empatía. Cuanto más bajo sea el tono, mucho más eficaz.

Tiempo fuera: consiste en retirarlo de la situación durante un corto periodo de tiempo (de 1 a 5 minutos) aun lugar neutro. Este lugar debe ser aburrido pero no oscuro o que pueda generar temor en el niño. Le diremos que cuando se le pase, puede venir a estar con todos. Cuando son muy pequeños no aceptar quedarse en el lugar, pero hay que insistir más que él, al menos hasta que se tranquilice un poco. Es importante no plantear esta técnica como un castigo y sería conveniente que el adulto se retirase cuando está de muy mal humor, es igualmente útil para las personas mayores en momentos en los que necesitamos relajarnos y bajar el nivel de hostilidad. Así aprenderá que, como el adulto, hay que controlarse y a veces hay que retirarse hasta que se nos pase “el mal humor”, “el enfado”, “las ganas de….”..

Pasado el tiempo marcado iremos a buscarle sin recordarle el episodio anterior y le incorporaremos a una actividad más positiva que reforzaremos adecuadamente. ¿Nos gustaría a nosotros que cuando se nos pase el enfado alguien nos recuerde el episodio?, a veces no viene mal ponerse en su lugar para comprender sus reacciones

 

Consecuencias lógicas: una vez que ha pasado la rabieta, el niño tiene que reparar el daño que ha hecho, es decir, recoger lo que ha tirado, si ha sido la comida dar por terminada la misma, si ha roto un juguete retirarlo. Esta técnica es la más educativa y que no genera rencor. La idea que subyace es que cuando se hace algo las consecuencias las sufrimos nosotros mismos. A veces, no podemos dejar a los niños sufrir las consecuencias de lo que hacen, pero si es posible debemos hacerlo.

 

En el fondo, hay que enseñarle que hay límites en el comportamiento, que no se puede conseguir todo lo que se quiere, que hay que saber aceptar una frustración, que los deseos a veces  tienen que ser postergados y, en definitiva, que se puede estar enfadado/a y frustrado pero eso no es excusa para montar un número, pegar, tirar, romper, etc. Es decir, se puede estar enfadado pero hay que controlar los impulsos. ESTA ENSEÑANZA ES BÁSICA PARA ESTABLECER RELACIONES SOCIALES POSITIVAS. Y PREVENIR PROBLEMAS FUTUROS DE ADAPTACIÓN  PERSONAL Y SOCIAL.

 

 

 

12 comments to Cómo Identificar y Manejar las Rabietas

  • Mamen

    Me quedo con la frase “El adulto tiene que disponer de más estrategias que el propio niño”, pues creo que es ésto lo que nos falta a los padres en muchas ocasiones para saber capear una rabieta.
    Enhorabuena y gracias por este regalo de página.

  • betty gomez

    me encanto todo lo que lei y de verdad me va ayudar con mi hijo que me pega y de tres años

  • Mary

    Muchas gracias, por esta información, espero que me ayude para educar a mi hija, pues tiene apenas dos años y no he sabido como controlar sus rabietas pues me desespero rapidamente y termino por gritarle y darle el manaso o la nalgada, pero resulta peor pues ella tambien grita y tambien me da el manaso o la nalgada……

  • Es muy util esta informacion ya que las rabietas de algunas personas son dificiles de manejar..

    Saludos.

  • luzstella

    Gracias por el obsequio de la información, en este día con mi hijo de 4 años he perdido la paciencia con su rabieta, gritando y pegando. La próxima vez, espero poder tener la cabeza fria para realizar las estrategias propuestas por uds. Mil gracias!!

  • Raysa

    Fantástico! Anoche tuve una de esas rabietas de mi hija de tres años que me pega y me devuelve el insulto. Ha sido de gran ayuda para mi ahora, ya que amanecí bastante preocupada por no saber manejar la situación. Ahora voy con las herramientas adecuadas. Gracias :)

    • Me alegro mucho que haya resultado útil para ti. No dramatices las situaciones, lo más importante es tener paciencia y mantener una relación adecuada con tu hija. Saludos y gracias

  • pablo

    que interesante pues mi hija ahora empieza con rabietas y la verdad eso me desespera no se como controlarla pero creo q implementare lo leido gracias por el articulo

  • es muy interesante y bastante comprensibo ,Me parece logico seguir estas indicaciones espero q funcione y controle las rabietas de mi hijo !!!!!

  • Sara

    Hola Julia, soy alumna del postgrado de AT, en el que el otro día estuvimos hablando del castigo a edades tempranas.
    Yo nunca he trabajado con niños tan pequeño pero si con discapacidad intelectual y bueno, en mi clase tenía una niña (16 años) con “problemas de conducta”. Cuando yo llegué me lo pintaron muy mal pero en unas semanas su nivel de frustración empezó a disminuir gracias al tiempo fuera, al principio era muy molesto pero mereció la pena tener un poco de aguante y calma.
    También hay que decir que si no es un hijo se puede tener la cabeza más fria ante estas situaciones.
    Me parece un artículo muy interesante, en el cuál añadiría que si la situación no se soluciona aplicando las diferentes técnicas sería bueno que antes que las rabietas fueran a más se consultase con un profesional.
    Muchas gracias por compartir todo lo que sabes, no todo el mundo lo hace y menos gratis.

    • Hola Sara: muchas gracias por tu comentario. Con respecto a la consulta con un profesional, mi opinión es que debemos dotar de competencias a los padres para solucionar por sí mismos los problemas que van surgiendo en el desarrollo emocional. Más aún considerando las edades de los niños. No obstante, cuando los niños son mayores, la frecuencia de las conductas es muy elevada, hay mayor intencionalidad, …es posible que precise de una intervención especializada. Gracias de nuevo.

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